Bar Milán, la vuelta como microcooperativa de un clásico del II Ensanche de Pamplona

24. septiembre 2018 | Por | Categoria: Creación de Empresas
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En una fecha tan especial como un 14 de febrero empezó su andadura el nuevo bar Milán, en la calle Tafalla, número 6, de Pamplona, de la mano de Mikel Goroskieta y Elizangela. Esta pareja, tras quedarse en paro después de trabajar varios años en las cocinas de otros establecimientos, decidió que era el momento de convertirse en sus propios jefes.

Mikel y Elizangela acudieron a la inmobiliaria Inmozhang para que les ayudara en la búsqueda de un local hostelero y, tras valorar diferentes sitios, les ofrecieron la posibilidad de alquilar el bar Milán. “Este bar lo conocía de toda la vida y el sitio es muy bueno. Lo elegimos por la ubicación. Estás a 5 minutos de la plaza del Castillo, de la Plaza de Toros, al lado de Carlos III…”, cuenta Mikel. Y se pusieron manos a la obra.

Ya en la inmobiliaria les informaron des las opciones que tenían, hacerse cooperativa o sociedad limitada. Y optaron por la primera. “Decidimos que lo mejor era ser una microcooperativa porque, a fin de cuentas, es un negocio familiar. En un futuro, si todo va bien, siempre se puede ampliar socios”, explican.

A través de ella se pusieron en contacto con ANEL. “En Inmozhang tienen contacto directo con Anel y se encargaron de la burocracia. Nos facilitaron el papeleo de todos los requisitos que nos pedían para la cooperativa. Nos decían dónde teníamos que ir, que papel nos faltaba… Las dos nos han ayudado en todo y nos lo han puesto muy fácil”.

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Tener una persona, o en este caso una entidad como ANEL, que conozca el procedimiento y te guíe, es una suerte. “Siempre hemos sido hosteleros, pero trabajando para otros y esta faceta nunca nos había tocado. Son papeles en la Seguridad Social, en diferentes bancos, en Gobierno de Navarra, para el notario… Si lo hubiéramos tenido que hacer solos todavía estaríamos en ello”, añaden. Así, mientras ANEL se encargaba del papeleo, ellos se podían centrar en darle un lavado de cara al local. “Estuvimos un mes solo limpiando. Después, pintamos la fachada, las paredes y pusimos focos para darle más luz”, recuerdan.

El bar Milán es un bar de barrio de toda la vida. Jesús, el dueño original, lo dejó después de 30 años y los arrendatarios que lo abrieron después no lo supieron llevar. Como explican Mikel y Elizangela, es un bar de poteo, de los de ruta, con clientela fija, aunque también acude gente menos habitual, por ejemplo, porque se acercan al mercado o van al centro de Salud Solchaga o a la parroquia, que los tienen al lado.

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De lunes a jueves, abren de 8 de la mañana a 22.30 de la noche. Y los fines de semana, en función del ambiente y la clientela que haya, cierran más tarde. Y contemplan un amplio servicio: desayunos completos, pintxos, menú del día, platos combinados, bocadillos… “Los fritos son caseros y las hamburguesas también. Nos salen muy buenas, todos nos lo dicen. Y también los pollitos picantones asados que ofertamos”, comentan. Además, preparan comida para llevar a casa.

Otro factor importante para dar un buen servicio son los precios. Tienen unos precios muy asequibles y que mantienen todo el año, incluso en Sanfermines, algo que sorprende a sus clientes. Al estar situado tan cerca del centro, pero alejado de la fiesta, en San Fermín notaron mucha afluencia, especialmente, en los almuerzos y en las cenas. “El hecho de mantener los precios habituales e, incluso, de servirles las bebidas en vaso de cristal, fue muy agradecido por la gente. No se podían creer”.

Mikel y Elizangela reconocen que estos meses han sido duros, como todos los inicios, y que debido a la mala experiencia que tuvo el barrio con los últimos arrendatarios, les está costando que los vecinos entren al bar y los conozcan. Pero tienen claro que volverían a tomar esta decisión. Conocen el sector, saben cómo funciona y lo sacrificado qué es. “Pero trabajo para mí, para lo bueno y para lo malo. Ya era hora de tener algo nuestro”, añade Mikel.

Por ello, no dudan en recomendar a Anel por la atención recibida, los medios y toda la información que ofrecen y lo fácil que ponen el camino a los nuevos emprendedores. “Se preocupan por ti, te ayudan en todo, están continuamente ofreciéndote charlas y cursos para que mejores tu formación… no tiene precio”.

 

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