Bar-restaurante El Poste, una microcooperativa familiar en Larraga

29. enero 2019 | Por | Categoria: Creación de Empresas
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La Huertera es una microcooperativa gestionada por los cinco miembros de la familia Huerta, a quienes podemos encontrar detrás de la barra del bar-restaurante El Poste, situado en la NA-132, frente al cruce de Larraga.

Su andadura comenzó hace más de un año cuando los hermanos Eva, Francisco y Hermys Huerta, que ya tenían experiencia en el mundo de la hostelería, se plantearon gestionar su propio negocio junto a sus padres, José Huerta y María Bastida de Huerta. Como explica Eva, cuando sus padres llegaron a España desde Venezuela, se encontraron con el problema de la edad a la hora de encontrar un trabajo. “Pasando los 50-55 años es muy difícil que te den un trabajo. Así, con este negocio, se autoemplean y pueden cotizar varios años hasta su jubilación”, comenta.

A través de una inmobiliaria de Pamplona conocieron que los dueños del bar-restaurante El Poste lo traspasaban y que sus características se ceñían al negocio que buscaban. La inmobiliaria realizó un estudio de viabilidad, comprobó que los números cuadraban y les garantizaron que el bar funcionaba. “Como éramos más de tres personas, nos asesoró que la mejor opción era constituir una microcooperativa y nos puso en contacto con Anel”, añade Eva, quien acudió a unas charlas formativas de Anel en las que le explicaron “algunas cualidades de este modelo de empresa, como su funcionamiento o los estatutos”.

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Como pequeña emprendedora, explica Eva, que quieres montar tu negocio, pero no tienes capital y te cuesta mucho reunir ese dinero, la microcooperativa te facilita ese comienzo.

Desde Anel se encargaron de todo el papeleo y de la documentación para la subvención del Gobierno de Navarra, por lo que han estado muy contentos con las gestiones que han hecho durante este proceso. “Pagamos una cuota como socios de Anel y cuando hemos tenido algún problema o alguna duda, siempre nos han ayudado en todo”, indica Eva.

Esta familia venezolana con raíces españolas (José es asturiano) no dudó en irse a vivir a Larraga cuando tomó las riendas del local, en diciembre de 2017. Junto a dos empleados, trabajan a turnos para dar una atención a sus clientes de 8 de la mañana a 9 o 10 de la noche, de lunes a viernes; y de 9 de la mañana a una de la madrugada el sábado. Los domingos descansan. Menú del día entre semana, menú de fin de semana, almuerzos, pintxos…

Al estar al lado de un polígono y junto a una carretera de mucho paso de camiones y coches, “el comedor está prácticamente lleno todos los días”, comenta Eva. “Entre semana la gente es más rotativa y notamos más movimiento. En cambio el sábado, el ritmo es más relajado y los clientes están más tiempo sentados a la mesa”, añade.

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Después de este primer año de servicio, la familia Huerta ha podido comprobar que, como bien les aseguró la inmobiliaria, los números cuadran a pesar de esos periodos de tiempo en los que no hay nadie en el bar, “pero tiene que estar abierto”.

Como manifiesta Eva, la hostelería tiene que adaptarse a los nuevos tiempos y trabajar en sus horas más productivas “como lo hace cualquier otra empresa”.

De lunes a viernes, el bar-restaurante El Poste tiene vida de ocho de la mañana a cuatro de la tarde y los pocos clientes que van a partir de esa hora “no cubren los gastos que genera el bar por estar abierto hasta las 10 de la noche”.

“La hostelería no enriquece en estos tiempos. Tu parte de la ganancia la tienes que invertir para que los clientes vengan, y la inviertes en calidad para distinguirte de la competencia. Por eso, muchas veces, los beneficios no son tantos”, aclara Eva.

En este sentido, cada vez son más los hosteleros que hacen estudios de viabilidad en los que “se dan cuenta de que tienen personal de más, que los horarios no son buenos, que están administrando mal los gastos de luz, de agua… Y cuando te replanteas esto, tienes que tomar decisiones difíciles, pero que te van a aportar más beneficio, sobre todo a nivel personal. Eres menos esclavo de tu trabajo”, defiende Eva, para quien los clientes “también se tienen que adaptar a estos cambios”. Por ello, la familia Huerta no descarta, en un futuro, adecuar sus horarios a los hábitos del grueso de sus usuarios.5

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