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Eseki SAL, de ofrecer instalaciones industriales a ser también puntera en robótica y energías renovables

29. diciembre 2020 | Por | Categoria: Noticias
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Eseki

El 1 de agosto de 1995 cinco socios fundaron la Sociedad Anónima Laboral Eseki con el objetivo de dar servicio en instalaciones y mantenimiento industrial. 25 años más tarde, y con 25 trabajadores, se han convertido en referentes en este sector, pero también en el de las energías renovables en I+D y robótica. “Hemos tenido que diversificar y reinventarnos para sobrevivir”, explica Esteban Zeberio, socio-trabajador de Eseki desde sus inicios.

25 años de trabajo, esfuerzo, mejora y aprendizaje continuo. “Cuando compartes un proyecto con más gente, te ves obligado a educarte, a aprender y a buscar el progreso en los distintos ámbitos de la propia empresa”, subraya Esteban. Recién iniciada la actividad, los socios diseñaron un “pequeño” plan de viabilidad y se centraron más en la parte técnica que en la empresarial. Con el paso del tiempo y del aumento de trabajo fueron comprobando qué áreas eran más críticas en la empresa, como la financiación o la gestión de cobros, lo que les llevo a reorganizarse y establecer una estructura más departamental, con la consecuente mejora de los procedimientos e implantación de la ISO.

“Fuimos creciendo hasta el boom de la construcción, que aunque no estábamos muy ligados a ella, sí realizábamos distintos trabajos muy relacionados con este sector —proyectos eléctricos, distribución en Baja y Media tensión— y nos dio la oportunidad de desarrollarnos en este campo”, recuerda Esteban. Pero llegó la crisis de 2008 y tuvieron que hacer una reflexión más profunda. En las instalaciones y el mantenimiento les iba bien, pero vieron que su estrategia tenía que ser la diversificación. “Nos dimos cuenta de que todos los conocimientos que teníamos de automatización en el mundo industrial los podíamos ir reconvirtiendo al mundo de la robótica. Podíamos desarrollar productos nuevos”.

Apuesta por la robótica y las energías renovables

Eseki empezó a hacer sus pinitos con la robótica y de ser una empresa de solo instalaciones pasó a ser tecnológica, a hacer “proyectos llave en mano, cerrando todo el círculo, desde el planteamiento y diseño, el desarrollo, la instalación y puesta en marcha, hasta el mantenimiento”. Esta nueva área y la idea del diseño de máquinas les llevó a apostar por un equipo más multidisciplinar con perfiles de ingeniería, electrónica, telecomunicaciones, programación, mecánica, mecatrónica… y a una nueva organización departamental.

El siguiente paso fue la inmersión en energías renovables. “Veíamos que las líneas de baja y media tensión en distribución de energía que trabajábamos iban de capa caída. En 2010 decidimos apostar por las renovables porque teníamos la percepción de que iban a despuntar”, explica Esteban. En este campo empezaron poco a poco, investigando qué se estaba haciendo, qué exige la legislación, qué es una microred… a la vez que implantaban proyectos pequeños de I+D, con lo que fueron adquiriendo conocimientos y experiencia.

Esta ampliación empresarial hacia la robótica y las energías renovables tuvo un punto de inflexión a raíz de la participación de Eseki en dos proyectos “importantes” de I+D y que les ha hecho despuntar en estos mercados. El primero ha sido el diseño y desarrollo de un robot granallado para el sector eólico, que les “generó mucho conocimiento en cuanto a este tipo de aplicaciones”; y el segundo, la colaboración en el proyecto “e-Hiera”, en 2017, de almacenamiento distribuido basado en bombeo hidráulico para su aplicación en microredes. Un plan “estratégico” desarrollado entre un centro tecnológico y varias pymes de la Sakana y financiado por el Gobierno de Navarra, indica Esteban, cuyo objetivo era la acumulación de energía, “pero no en batería, que es un producto contaminante, sino a través de la hibridación entre el agua y otros sistemas supercondensandores”.

Esta experiencia, entre otras, les está permitiendo realizar “algo similar” en el Pirineo navarro. Se trata de una mircrored en la ya han acometido la primera fase, una fotovoltaica para el ayuntamiento, y que en la segunda contempla la instalación de turbinas. “Queda mucho por probar en este sector”, afirma Esteban, quien no deja de asombrarse por el cambio “tan potente” que ha vivido Eseki en sus 25 años de historia. “Ahora somos una empresa de carácter tecnológico y un referente empresarial en las ramas del mantenimiento industrial y el desarrollo de proyectos de ingeniería. De esta manera, nos encontramos con tres unidades de negocio bien diferenciadas: ingeniería y proyectos, industrial y mantenimiento y suministros. Vamos creciendo, se ha ido incorporando personal joven de la zona, generas riqueza en el entorno… es bueno para todos”, enfatiza Esteban.

eseki_fachada

 Valores de la economía social muy presentes

En esta larga trayectoria de trabajo, crecimiento y reinvención, en la que Eseki ha ido definiendo sus unidades de trabajo hasta las tres actuales, ingeniería, industrial y suministro, siempre han estado muy presentes los valores de la economía social. Porque Eseki es una empresa de economía social y como tal, dice Esteban, espera que continúe muchos años más. De los 25 trabajadores actuales, 13 son socios-trabajadores y 12 empleados, y este año han trazado junto con ANEL un plan de viabilidad en el que uno de los puntos es impulsar la suma de más socios-trabajadores. “Para pymes como nosotras, la formación y los servicios que presta ANEL son de gran ayuda”, agradece Esteban.

Además, siguen apostando “por incorporar gente de la zona y generar riqueza en el entorno”, y también por la cooperación. Son de gran ayuda las alianzas que permiten “compartir clientes, trabajos, complementarte en aquellas áreas más flojas de tu empresa…” y que en Eseki son claves para su desarrollo y un gran apoyo en su estrategia corporativa. Esteban tampoco quiere olvidar que Eseki es una Sociedad Anónima Laboral en la que todos los trabajadores son partícipes y toman decisiones desde arriba hasta abajo, y en la que cada uno sabe estar en su puesto y qué hacer. Esto crea, en una empresa de economía social como Eseki, una “interrelación más potente entre todos”.

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