Exoesqueletos para empresas, una herramienta para prevenir en salud laboral

1. marzo 2019 | Por | Categoria: Noticias
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El presidente de Anel, Ignacio Ugalde, presentó ayer la mesa de trabajo ‘Empresa saludable: exoesqueletos preventivos’, que contó con la presencia de Iñaki Moreno, jefe del servicio de Salud Laboral del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (INSL); con José Ignacio Díaz y Diego Alejandre, Director Territorial Norte y técnico de prevención de riesgos laborales, respectivamente, de Fraternidad-Mupresa; Miguel Ángel Ugarte, responsable de Innovación, Desarrollo y Mejora continua en la sociedad laboral Gesinor; y Carlos Fernández, CEO de Gogoa exoesqueletos, quien enseñó los diseños que tienen destinados para las empresas.

El objetivo de la mesa era conocer la situación de las empresas respecto a la consideración o prevención de la salud laboral de sus trabajadores, las medidas implantadas o que se pueden llevar a cabo para hablar de una “empresa saludable”, y cómo los exoesqueletos pueden mejorar y prevenir las condiciones y, por tanto, la salud, de los trabajadores en determinados trabajos.

Gogoa nació en 2015 como una filial del instituto Ramón y Cajal, como recordó Carlos Fernández, orientada al campo de la rehabilitación, para la que diseñan exoesqueletos completos (en Pamplona, ADACEN es la única entidad que cuenta con uno de ellos). Fue hace un año cuando, tras recibir varias llamadas del mundo empresarial, hicieron una adaptación de los algoritmos de control de su modelo para convertirlo en una asistencia a la movilidad. Como un exoesqueleto completo no era funcional en este campo, lo simplificaron y crearon dos diseños que se ajustan a las necesidades que las empresas le estaban demandando.

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El primero de ellos es para ayudar en el trabajo en altura o mover un peso en horizontal. Puede “cargar” entre 2 y 7 kilos y traslada el peso a la zona de apoyo, a la cintura, donde el músculo es más fuerte que en los brazos. Se ha demostrado que puede reducir la carga en los brazos en un 80%. El segundo se ha creado para ayudar como soporte lumbar y puede “cargar” entre 6 y 15 kilos.

Los exoesqueletos pesan menos de tres kilos, funcionan con muelles hidráulicos “como un ingrávido” y son regulables. Su uso permite al empleado aguantar más tiempo y ser más preciso en la tarea y, además, ambos modelos se pueden acoplar para que un empleado pueda trabajar con los dos a la vez. Gogoa Mobility Robots es la única empresa en España que se dedica al diseño de exoesqueletos, y una de las cinco europeas. “En Japón, por ejemplo, los exoesqueletos están considerados como una EPI, es decir, que para determinados trabajos es obligatorio su uso. Pero aquí es difícil que llegue a ese punto”, concluyó Fernández.

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La mesa de trabajo comenzó con la intervención de Iñaki Moreno, que recordó que en Navarra el 98% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores, es decir, son pymes, por lo que “la regulación respecto a la salud laboral se tiene que adaptar a esta situación y a las numerosas realidades” que se encuentra la población laboral actual: feminización de la mano de obra, envejecimiento de la mano de obra, inmigración; la eventualidad de los contratos (un 30%), las jornadas a tiempo parcial, los autónomos, que alcanza el 18%… “Todo marca para pensar las medidas que se van a establecer”, aclaró.

Moreno explicó los programas que tienen activos desde el INSL; el Plan de envejecimiento activo, el Plan director de eliminación del amianto y el Proyecto cambio climático; la puesta en marcha del Observatorio de salud Comunitaria en Navarra; y las principales acciones que, actualmente, están llevando a cabo con las empresas para prevenir y mejorar las condiciones de sus empleados. Por un lado, el asesoramiento a Pymes, que conlleva un plan de visitas en CNAES.

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Tras la visita a una empresa, el ISPL le presenta una serie de recomendaciones y pasados unos meses, vuelven para comprobar qué grado de implantación han tenido esas recomendaciones (un 30%). Por otro lado, el impulso y formación en materia de salud laboral a los delegados/as de prevención de las empresas que cuenta con esta figura (un 40%; y la coordinación con las mutuas en planes de salud laboral.

Por su parte, Diego Alejandre, técnico de Fraternidad-Mupresa, definió una empresa saludable como el modelo inspirado en la definición de la Organización Mundial de la Salud: “la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Alejandre explicó que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales lleva 23 años en vigor, pero que las empresas, en su aplicación, se han centrado en las consideraciones referidas a la seguridad en el trabajo y en la higiene industrial, poco en las de la medicina del trabajo y prácticamente nada en las de ergonomía y psicosociología aplicada, factor clave para él.

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Alejandre explicó que para Fraternidad-Mupresa, una empresa saludable es aquella que aprende a gestionar los factores psicosociológicos, la conciliación, la igualdad y diversidad, que promueve la actividad física y la alimentación saludable, que combate los hábitos tóxicos, como el alcohol o el tabaco, y que se preocupa del sueño y del entorno de sus trabajadores. En 2019 van a trabajar en apoyar y asesorar a las empresas para que se adecúen al modelo que han llamado Vision Zero, que “integra la salud, la seguridad y el bienestar y lo desarrolla en cuatro conceptos: compromiso de directivos, comunicación dimensional, cultura preventiva y aprendizaje”, concretó Alejandre.

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Por último, para Miguel Ángel Ugarte de Gesinor una empresa saludable tiene que implementar las medidas de forma voluntaria y que estas medidas se conviertan en hábitos. Tras mostrar varios datos y estadísticas sobre las causas del absentismo laboral y la relación entre productividad y salud laboral, para Ugarte la preocupación por la salud del trabajador se ha convertido en una “tendencia sociocultural”. Igualmente, dio unas consideraciones de cómo convertirse en una empresa saludable, tales como el compromiso por ambas partes, tanto de la empresa como del trabajador, que las acciones sean voluntarias, que haya una adecuada gestión de los riesgos… Todo ello dentro de un plan bien estructurado “que empieza por reaccionar y comprometerse con la salud de los trabajadores, realizar un diagnóstico, tomar las decisiones oportunas y estudiar los indicadores de resultados para consolidar las medidas”, finalizó.

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