La Quinta Pared Producciones, unos primeros pasos de la mano de ANEL

7. agosto 2019 | Por | Categoria: Creación de Empresas
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La Quinta Pared Producciones

David y Alejandro Vinueza, de 23 y 26 años respectivamente, y Lluna Obrador Mercadal, de 23, celebran el primer año de su productora audiovisual. Se trata de su primera aventura empresarial, un comienzo en el que han estado acompañados y asesorados por ANEL. Los tres miran con optimismo hacia un futuro en el que esperan consolidarse como una empresa que ofrezca un servicio de comunicación completo para sus clientes.

“Llevamos casi un año”, comenta orgulloso Alejandro Vinueza en su oficina, localizada en el nº 2 del polígono Berroa, mientras explica que su empresa nació para ofrecer servicios de fotografía y vídeo para empresas. La Quinta Pared Producciones es una microcooperativa que, además, ofrece a sus clientes todos los servicios que puedan necesitar relacionados con el diseño. “También diseñamos cartelería, webs o los logos”, puntualiza Vinueza.

Aunque asentada en Navarra, para conocer los orígenes de esta nueva microcooperativa hay que volver la vista a Madrid. “Alejandro y yo estudiamos Comunicación Audiovisual juntos en Madrid”, recuerda Obrador, que explica que, al acabar la carrera, se plantearon hacer un máster, pero la idea no cuajó. “Ninguna de las formaciones que encontramos nos convencían”, señala mientras relata que decidieron que “era una buena idea embarcarse en una aventura”.

David Vinueza había participado en diferentes cursos de diseño, así que no tardó en decidirse a completar el equipo de La Quinta Pared Producciones. “Nos dimos cuenta de que este era el proyecto perfecto para poner en práctica todo lo que habíamos estudiado y a lo que nos queríamos dedicar”, comenta Obrador.

Los tres están de acuerdo en que la fórmula de la microcooperativa era la ideal para poner en marcha su proyecto. “Cuando decidimos fundar la empresa, mi padre me habló de las microcooperativas, así que empecé a buscar por internet para ver quién podía ayudarnos”, Alejandro Vinueza señala el camino por el que conocieron a ANEL.

La Quinta Pared Producciones

 

“El modelo de socios y la forma de trabajar que ofrecía nos interesó mucho”, recuerda. “¡Era justo lo que necesitábamos”, añade. “De la microcooperativa lo que más nos gusta es el hecho de que todos tenemos la misma importancia como socios. Al final, la empresa es nuestra y no hay escalafones”, comenta satisfecho con su decisión. “Al tratarse de una empresa familiar, yo creo que era lo mejor”, remarca.

Obrador agradece “el acompañamiento que supone tener a una entidad como ANEL, que cuando estás arrancando te aconseja sobre los pasos que tienes que dar y las gestiones que tienes que ir haciendo”. “No hemos sentido en ningún momento que estuviéramos empezando una empresa desde cero porque nos han dado una guía que nos ha ayudado a tener claro el camino a seguir”, subraya.

Un año de aprendizaje y nuevos retos

Los socios de La Quinta Pared Producciones hacen un balance positivo de estos primeros meses de recorrido, aunque reconocen que el camino no ha sido fácil. “Ha sido un año de ir formándonos a medida que todo avanzaba”, reconoce Obrador mientras Alejandro Vinueza explica que, la carrera fue muy teórica y notaban que les faltaba enfrentarse al mundo real, algo que han conseguido con esta aventura empresarial.

“Al principio nos llevamos un golpe de realidad, pero ya contábamos con esas dificultades de antemano”, admite y lo asume como una parte más de ese aprendizaje. Para el próximo año tienen un objetivo claro, mejorar la captación de clientes para poder colaborar con más empresas y consolidar así la productora. Además, reconocen que les encantaría emprender proyectos más personales.

Para los jóvenes que dudan de lanzarse al mundo empresarial tienen un consejo, que no tengan miedo. “Si tienen una idea, que intenten sacarla adelante”, les recomienda David Vinueza. “Cometerán errores, como todo el mundo, pero aprenderán de ellos”, asegura. “Al final no se pierde nada. Aunque la empresa no llegase a funcionar, lo que aprendes con 24 o 25 años, cuando las opciones laborales no son demasiado buenas, puede ser una oportunidad para que decidir tu propio futuro”, reflexiona Alejandro Vinueza.

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