“No hay que olvidar que existen otros jugadores sobre el tablero y que tienes que ponerte en su lugar”

17. octubre 2018 | Por | Categoria: Liderazgo Participativo
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Lorentxo3El irundarra Leontxo García es muchas cosas: conferenciante, periodista, escritor, presentador… y, muy en especial, divulgador de ajedrez. Tomando como referencia esta disciplina deportiva, impartió este martes la charla “Decidir en jaque con empatía. Tomar decisiones teniendo en cuenta las emociones”, organizada por Anel, cuyo eje se basaba en un símil entre las situaciones que se encuentra un ajedrecista durante el juego de una partida y un empresario en el desempeño de su labor profesional

Para García, que dejó claro que “no es necesario entender el ajedrez para entender lo que voy a explicar aquí”, el ajedrecista y el empresario tienen un proceso cerebral parecido porque deben tomar decisiones con rapidez y bajo presión. Y para empezar a habituar al público con el ajedrez, recordó la rivalidad entre Kárpov y Kaspárov, que jugaron 144 partidas. “500 horas jugando, pero muchas más pensando, y bajo presiones políticas, sociales…”, comentó García.

En el primer mundial que se enfrentaron, Kaspárov era inexperto y Kárpov el mejor jugador del momento, por lo que se adelantó con una ventaja de 4-0 (se había pactado a 6 victorias). En esta situación, Kaspárov recibió la llamada de Botvinik, quien le aconsejó que jugara a tablas. ¿La razón? Kaspárov era más joven y, por tanto, tenía más resistencia física. “Tienes que hacer que se canse”. Kárpov ganó la quinta, pero mantuvo la misma estrategia. Y a partir de ésta, el consejo le funcionó. Kaspárov empezó a remontar hasta situarse 5.4, momento en el que se suspendió el encuentro (que se retomaría 6 meses después y a 0-0).

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Recordando al investigador y profesor Jorge Wagensberg, quien dijo el “el ajedrez enseña a escuchar”, Leontxo García indicó que un error de las empresas, sobre todo de las pequeñas, es olvidar que hay más jugadores en el tablero, más competidores en el mercado. “Un ajedrecista me habla con sus jugadas, las que hace y las que no, con las decisiones que se ven y las que se intuyen, con la postura corporal… En la medida en que yo sepa escuchar, tomaré mis decisiones, Y esto es igual para las empresas”, añadió.

Un ejemplo transferible a la vida real. Una compañera suya llevó a cabo un estudio entre un grupo de niños. Con problemas y diferencias entre ellos, les propuso un ejercicio con un tablero de ajedrez. Tenían que conseguir un objetivo con una de las piezas y, tras dos días trabajando juntos, lo obtuvieron. ¿El resultado? La buena sintonía que reinaba. “Una meta común cura las rencillas del grupo. Y en una empresa es igual”, comentó García, para quien el ajedrez desarrolla la inteligencia cognitiva y la emocional. Esta práctica deportiva desarrolla la Teoría de las ocho inteligencias de Gardner: Lógico-matemática, Intrapersonal, Interpersonal, Lingüística, Musical, Espacial, Corporal y Natural. “Y las tres primeras, por lo menos, se usan en las empresas”, añadió.

A finales de los 40, Turing y Shannon se dan cuenta de que el ajedrez es un campo de investigación muy amplio. Es un juego casi infinito (hay más partidas que átomos en el universo). Para los humanos sí lo es, pero para una máquina es finito.

Para estos investigadores, si conseguían que una máquina ganara una partida de ajedrez, se podría extrapolar a otros campos, y durante las siguientes 5 décadas se dedicaron a desarrollarla. Años más tarde, en 1996, Kaspárov ganó a Deep Blue porque la máquina era muy previsible, un concepto “que se puede aplicar a las empresas”. Entonces IBM decidió contratar a grandes maestros del ajedrez para que “dotaran” de libertad al ordenador. En 1997, Deep Blue bloqueó a Kaspárov. “La partida la perdió Kaspárov. IBM ganó por cuestiones emocionales, porque la máquina dejó de ser previsible”.

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Y es que la mayoría de las veces, las emociones son las grandes decisoras. Y por ello hay que ser muy conscientes de las nuestras, pero también de las emociones de los demás. “En una de las partidas, Kaspárov jugó con las emociones de Kárpov y ganó. Hay que ponerse en los zapatos de nuestro rival”, aconsejó García.

Un gran maestro de ajedrez descarta por intuición un 90% de las decisiones, según García, y se queda con 2-5 jugadas según la situación. Lo ideal sería analizar todas las ramas para tener una visión completa, pero es imposible. “La mejor intuición es la que responde a una buena preparación o a una buena experiencia”. ¿Y si no se tiene ni la una ni la otra? “Mi experiencia me dice que cuando tú sientes algo, tu intuición te dice algo, hay que seguirla”, explicó García. Y cuando se pueda, “contar hasta diez y reducir las emociones al mínimo. Serán las positivas las que se reflejen y las que ayudarán a tomar la mejor decisión”, añadió.

Además, para Leontxo García, la táctica es explotar de forma precisa una ventaja que una persona tiene. Y sumada a la estrategia, dan lugar a la imaginación. Y la mejor manera de que ésta fluya es haciéndose, reiteradamente, una sencilla pregunta: ¿y si…? “Hacerse esta pregunta activa el pensamiento”.

Por último, García reiteró que el ajedrez es una herramienta educativa y un campo de entrenamiento muy interesante para la toma de decisiones; y enumeró diez razones por las que elegir esta actividad:

  1. Desarrolla la inteligencia
  2. Es el mejor gimnasio para la mente
  3. Tiene otras utilidades sociales que ayudan a colectivos desfavorecidos.
  4. Se puede practicar en Internet
  5. Es universal ya que se juega en 180 países
  6. Tiene bajo coste
  7. Tiene una imagen asociada a la inteligencia.
  8. Su historia de 1.500 años
  9. Sus personajes interesantes
  10. Su relación con la ciencia y el arte

El ajedrez, como el amor y la música, hace felices a las gentes que lo practican” (tarrasch)

Lorentxo

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