“Nos hemos convertido en un referente de la soberanía alimentaria y del producto local y ecológico”

31. julio 2019 | Por | Categoria: Noticias
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Geltoki

El bar-restaurante, las tiendas y el espacio cultural son los tres pilares que conforman Geltoki, el “espacio de economía social, solidaria y cultural”, como lo definen sus promotores, que desde el pasado año ocupa el céntrico espacio de la antigua estación de autobuses de Pamplona, un “lugar emblemático”.

Geltoki abrió sus puertas el 9 de junio de 2018 de la mano de tres cooperativistas y, un año después, ya con seis, las sensaciones no pueden ser mejores. Aunque los primeros meses de verano fueron “durillos”, a partir de septiembre fue mejorando y la “respuesta de la ciudadanía ha sido estupenda”, manifiestan Lander Martínez, Aitor Martínez, Haizea Baquedano, Ainhoa Iriarte, Amaia Kuntxillos y Katrin Ginea, los seis socios y socias que, en la actualidad, forman la microcooperativa Geltoki.

Con un espacio de casi 1000 m2, se divide en tres áreas. La primera es el bar-comedor, con una capacidad para unas 45 personas, y su punto fuerte es la cocina de productos, verduras y hortalizas ecológicas locales, de cercanía (de pequeños productores) y de comercio justo. “Se nota mucho el producto fresco y la gente lo agradece. Por eso trabajamos tan bien y, de miércoles a sábado, llenamos el restaurante. Nos hemos convertido en un referente de la soberanía alimentaria y del producto local, kilómetro 0 y ecológico”, comentan.

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Esta decisión la tenían clara tanto las personas cooperativistas de Geltoki como la Asociación Geltoki Iruña, socia y promotora de este proyecto e integrada por REAS Navarra, Traperos de Emaús, EHNE, CPAEN y Alimentos Artesanos. Hace unos meses se puso en marcha el Centro de Acopio de Producto Ecológico, en Noáin, lo que ha facilitado el trabajo diario con los pequeños productores ya que para ellos “es una ventaja porque llevan ahí sus productos directamente”, y desde el Centro se encargan de distribuirlos a los diferentes locales.

El área de tiendas se distribuye en tres zonas. Una destinada a productos de alimentación, los mismos con los que trabajan en cocina, otra a productos reutilizados, sobre todo textil y libros, y otra a productos de artesanía, realizados por artesanas y pequeñas diseñadoras locales, quienes “nos traen sus trabajos y nosotras los vendemos”.

La tercera área es la cultural, el “pulmón” de Geltoki, como destacan sus socias. “Somos una entidad no lucrativa y si del bar y las tiendas generamos beneficios, estos se destinan a esta parte. Organizamos muchas catas, talleres de alimentación, actividades relacionadas con la soberanía alimentaria, presentaciones de libros, conciertos… Cualquiera de las entidades colaboradoras con Geltoki pueden realizar aquí sus actividades. Nos llaman y lo cuadramos”, explican.

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Después, la superficie de Geltoki se cierra con dos taquillas (las antiguas oficinas de las compañías de autobuses) destinadas para que expongan artistas locales y otras dos para que expongan entidades colaboradoras o colectivos. Otras dos taquillas están reservadas para la zona de lectura, en la que se pueden encontrar libros compartidos “gracias al Área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Pamplona, que nos ceden muchas obras, y a la que vienen muchas familias”.

Otra taquilla se ha habilitado como punto de información para que, un día a la semana, las entidades colaboradoras puedan mostrar sus servicios. Por último, la oficina y dos almacenes completan el uso de las taquillas existentes.

Futuro como cooperativa de iniciativa social

Geltoki, socia de Anel desde enero, es ahora una microcooperativa, pero este verano van a pasar a ser una cooperativa de iniciativa social. Si una persona quiere se socia, primero tiene que entrar a trabajar como asalariada durante seis meses y, pasado este periodo, tanto esa persona como la cooperativa deciden si entra como socia. “Queremos gente comprometida y que crea en el proyecto. Durante esos seis meses, la persona puede comprobar que encaja y le gusta el proyecto, y nosotras que tiene ese compromiso que buscamos”, indican. La aportación son 1.000 euros de capital “para que nadie que tenga ganas se quede fuera porque no tiene dinero”.

Las personas socias se organizan por áreas (bar, cocina y tiendas) y existe un equipo de coordinación compuesto por dos personas que se encargan de la comunicación y de la programación. Luego cada área tiene su responsable, pero la cooperativa “fomenta la polivalencia posibilitando la participación de las socias en todas las áreas del proyecto. Por esta razón también pedimos que las personas que quieran hacerse socias sean polivalentes”, comentan.

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Las cooperativistas se reúnen una vez por semana y con el resto del equipo -cinco personas trabajadoras y que pasados esos seis meses podrán ser cooperativistas-, cada dos semanas. Y un domingo cada dos meses, todas realizan una salida, por un lado, para visitar otras cooperativas o colectivos similares, y por otro, para conocerse entre ellos fuera del entorno de Geltoki. “Para nosotras es super importante que todo el equipo se encuentre bien, que todos se sientan parte del proyecto y tengan voz y voto”, resaltan.

Ninguna de ellas había trabajado en una microcooperativa o cooperativa, y, ahora que conocen lo qué significa, afirman con rotundidad que todos creen en este modelo y en el de iniciativa social” y que pueden estar orgullosas del equipo que han formado. “Nos cuidamos mucho, es primordial para nosotras que nos encontremos bien. Todas las reuniones comienzan por conocer cómo estamos cada uno y una de nosotras. Además, cuando es necesario contamos con el asesoramiento de una facilitadora. Es lo más bonito de Geltoki: el buen ambiente y que nos entendemos”, añaden.

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Generar comunidad e intercooperación

El balance de este primer año no puede ser más positivo, se nota “que hemos hecho las cosas bien y estamos muy contentos”, expresan. Aunque recuerdan que “han aprendido a base de hacer y de equivocarse”, por ello los socios y socias de Geltoki es fundamental la formación. “Por ejemplo, las coordinadoras han hecho un curso de gestión en Anel y así van aprendiendo conceptos que en el día a día te toca tramitar”, señalan.

Como metas para los próximos meses, les gustaría tener total acceso a una sala de usos múltiples que habilitó el Ayuntamiento anexa a Geltoki, que ahora tienen que alquilarla si la necesitan, así como los andenes de la antigua estación; y seguir trabajando los objetivos principales del proyecto: reforzar los valores de la economía social y solidaria, seguir siendo escaparate de las alternativas existentes en Navarra y generar comunidad, un concepto “muy importante para nosotras”.

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En este sentido, Geltoki trabaja para que haya intercooperación y conocimiento entre diferentes entidades y colectivos. En el ámbito cultural han comenzado ya con varios foros: vivienda, textil, energía, banca ética y artistas. En cada foro se han unido diferentes entidades que trabajan cada temática y se han generado y se generan cada vez más actividades. “Es un logro haber conseguido que diferentes entidades tengan un espacio donde darse a conocer. Por ejemplo, a través del foro de energía, los cuatro fines de semana de septiembre se va a hacer un cinefórum de tema medioambiental. Pondremos unos sofás, habrá debates con algún director…”, explican.

 

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