Tecnología y liderazgo: claves que están transforman las empresas del futuro

13. junio 2019 | Por | Categoria: Liderazgo Participativo
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“La tecnología está aquí para quedarse, está cambiado nuestras vidas y la va a cambiar todavía más en los próximos 10 años”. Así de contundente se mostró ayer Jaume Gurt durante la conferencia “Liderazgo humano en la era megatecnológica”, dentro del programa Liderazgo participativo de Anel. Para Gurt no somos muy conscientes del impacto que va a tener en las personas y el trabajo y cómo podemos afrontarlo; y sobre esto ofreció unas pinceladas.

A Jaume Gurt su inquietud por las personas le ha llevado a formarse en coaching, eneagrama, constelaciones organizacionales, sistémica, meditación o mindfulness… Y en su experiencia en diferentes empresas le ha llevado a encontrarse con “caras tristes, desconectadas de sus propósitos que con el tiempo se han fundido y no se desarrollan no crecen”. O lo que es lo mismo, “trabajadores que se sienten atrapados y han perdido las ganas de hacer cosas porque hay un entorno que no potencia su crecimiento”, añadió.

“El mundo necesita personas que amen lo que hacen”. Esta frase de Martin Luther King refleja, para Gurt, una de las claves del mundo futuro del trabajo. Desde su actual empresa, Global Future of Work Fundation, de la que es director general, están realizando un diagnóstico, analizando y compartiendo lo que está sucediendo “en ese futuro incierto para el mundo laboral donde muchos de nosotros probablemente perdamos nuestro puesto de trabajo”.

En este análisis hablan de cinco movimientos vinculados a la tecnología que están transformando absolutamente todo:

- La propia tecnología, que nos permite conectarnos con otras personas en tiempo real desde cualquier lugar del mundo y que está empezando a suplir a las personas.

- La globalización, porque la tecnología está haciendo el mundo más pequeño.

- La movilidad, ya que ahora las personas se mueven más geográficamente (por ejemplo, los milenials tienen una expectativa de tres años por puesto), y dentro de las propias empresas (hoy en día puedes cambiar de departamento, de jefe, de proyecto…).

- Los cambios demográficos, que se reflejan en un relevo generacional. Dentro de 10 años habrá un cambio en el mercado laboral porque habrá más gente joven trabajando.

- Los nuevos comportamientos, ya que las nuevas generaciones vienen con otras perspectivas. “Los jóvenes buscan poder hablar, participar, que se les escuche… las normas del juego en el trabajo se transforman”, explicó Gurt.

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El modelo VUCA

Para Jaume Gurt el mundo es cada vez más VUCA, es decir, volátil (porque hoy tenía un cliente, viene Amazon y se lo ha quedado), incierto (las certezas de lo que era verdadero dejan de ser ciertas. Cada vez tenemos menos certezas y duran menos tiempo porque la tecnología crece exponencialmente. Y frente a esto, el ser humano no es capaz de crecer igual), complejo y ambiguo.

Este mundo Vuca, comentó, nos lleva a desarrollar habilidades nuevas es como el liderazgo (entendido desde la propia persona), la gestión del tiempo, la velocidad, la adaptación, la aceptación, la inteligencia emocional, experimentar y aprender… “Hace diez años a nadie les interesaba en el mundo laboral y ahora quien no tenga estas habilidades, en los próximos diez años no va a sobrevivir porque vendrá alguien más rápido, más ágil, más empático con el cliente que se va a llevar a tu cliente, o a tu talento, o va a sacar un producto mejor”, sentenció Gurt.

Hay datos a tener en cuenta, que ya avanzan estas perspectivas y que Gurt desgranó. Por ejemplo, que el 80% de los empleados trabajarían más horas si su jefe fuera empático. O que el 84% de los mllenials no trabajaría en una empresa que no comparta sus valores. Para Gurt, muchas empresas ni siquiera saben cuáles son sus valores, y estos cada vez son un elemento importante en la toma de decisiones. “Cuando voy a trabajar a una empresa y estos valores no coinciden intrínsecamente con los míos, se produce un desgaste energético enorme. Por lo tanto, si no somos capaces de generar unos valores que estén en consonancia con las generaciones jóvenes, estas no van a estar ahí”, indicó.

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Otro dato es que, en 2030, el 75% de la fuerza laboral serán milenials. Hoy son un 20% y muy pocos toman puestos de responsabilidad o lideran equipos. Pero en apenas diez años van a liderar compañías y “si una empresa no es capaz de atraer a este colectivo, no les podrá retener”.

Como ha comprobado Gurt en una de las empresas con la que trabajó, los jóvenes duraban en la compañía entre 9 y 12 meses. Los motivos, como ellos mismos explican, se debe a tres factores: las empresas no cumplen las promesas y realizan funciones diferentes a las prometidas; la actitud de los mandos intermedios, a quienes consideran tóxicos; y la ausencia de medidas de retribución emocional, es decir, que haya reconocimiento, escucha…

Claves para transformar una empresa Jaume Gurt dio cuatro claves para la transformación de una empresa, poniendo especial énfasis en la parte invisible de estas: las personas, “que pocas veces son tratadas como seres humanos por su compañía”:

1. El reconocimiento de las personas.

2. El liderazgo: cómo se mueve la gente, a quién miran, a quién siguen, cómo son las oficinas.

3. Los procesos, las dinámicas organizacionales: qué estilo tienen, cómo atienden las personas, si sonríen o no…

4. La cultura: qué cultura hay, cómo se comportan, cómo somos… Hay que trabajar en los tres primeros para poder cambiar el cuarto.

A continuación, Jaume Gurt explicó a los asistentes un “menú” de diez piezas que él ve y trabaja con las organizaciones para transformarlas, y que animó a los asistentes a “decidir cuál os interesa más y ponerlo en práctica”.

Estos diez elementos son:

1. Autoconocimiento. Si no sabemos como somos, como nos relacionamos… difícilmente podemos cambiar las cosas.

2. Con(s)ciencia. Prestar atención, darnos cuenta, comprender lo que está sucediendo y ser consecuentes con ello. “Evalúo los riesgos y asumo la dificultad del fracaso”.

3. Preguntas poderosas y escucha. Cada vez es menos probable que una sola mente sea capaz de dar con la clave de encontrar una solución. La escucha activa fomenta la conciencia colectiva.

4. Apoyo y desarrollo del equipo. Pieza fundamental de una empresa. Hay que ser líder que cuida y ayuda al equipo, un facilitador.

5. Visión inspiradora. Buscar un propósito que vaya más allá de ganar dinero para conectar con los trabajadores, compartirlo, hacerlo crecer y cuidarlo.

6. Involucrar al equipo. Dejar ese “tenemos que hacerlo así porque nos lo mandan” para que todos se sientan “dueños” de ese proyecto. Hay que buscar una voz consensuada con quien tiene que llevar a cabo el trabajo.

7. Lenguaje positivo, comunicación auténtica. Lo que se llama mensaje del corazón, conectar más allá con la persona.

8. Agradecimiento y reconocimiento. Son fundamentales. No solo reconocer el éxito sino también los intentos.

9. Aprender del error y celebrar. Cada paso que da un equipo puede salir bien o mal, por lo que hay que adivinar qué pasará en el futuro. “Tener infraestructuras que permitan un error controlado para que nos permitan aprender”.

10. Cercanía. Saber que “andas” con alguien es un valor, que tienes la dirección que te apoya, te ayuda, te da la mano, te potencia… ¿Cómo se puede implantar una política donde el error se premie? Preguntó una asistente en referencia al punto

9. Para Gurt, de la única manera posible: la que dirección no solo se equivoque, sino que sea capaz de reconocerlo públicamente. “Tiene que ser ejemplo porque sino es imposible que se refleje el resto. Tiene que reconocer que ha cometido un error, que ha aprendido de él y que ha aplicado ese aprendizaje. Esto es realmente lo que premias, el aprendizaje”, Para Gurt, la velocidad de desarrollo que tiene la tecnología está sobrepasando nuestras mejores expectativas como hizo ver con algunos ejemplos.

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Recordó que en 2016 Google creó la máquina “Go” (juego chino) y todo el mundo se preguntaba cómo podría ser más intuitiva que un hombre. En el primer enfrentamiento entre la máquina y el campeón mundial, la máquina perdió. Y Google dijo: “En uno o dos años conseguiremos una máquina que le gane”. Pero seis meses después ya sacó otra que consiguió ganar al campeón del mundo de Go. O el iPhone, que tiene más tecnología que la nave espacial que fue a la luna.

“¿Cómo es posible? Fijaos lo que pasa, las capacidades tecnológicas se multiplican y los tamaños y los precios se hacen más pequeños. La velocidad de crecimiento hacia arriba y hacia abajo es tan grande que no somos capaces de imaginarlo y es desde aquí donde nace la incapacidad de predecir que va a pasar en el futuro”, concluyó Gurt.

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