Un gimnasio emocional donde entrenar la cultura de la innovación

20. marzo 2018 | Por | Categoria: Liderazgo Participativo
CompártenosEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Facebook

2018-03-16 13.15.20

La cultura de la innovación puede entrenarse como demostró Angel Castrillo en el Programa Superior de Liderazgo Participativo. Trabajado desde las emociones, la honestidad ante uno mismo y la proactividad puede generarse el músculo necesario para “hacer lo imposible”, es decir, innovar.

El programa Superior de Liderazgo Participativo fue el entorno donde se desarrolló este “gimnasio emocional” donde ejercitar ideas en torno “al desarrollo de la proactividad en el liderazgo” como eje para lograr “una cultura de la innovación en las organizaciones”.

La sesión de entrenamiento comenzó con una serie de pautas que permitieron a los participantes mostrarse tal y cómo son, reconociendo su vulnerabilidad. A partir de las mismas pudieron, además, poner en el foco en “el yo” y centrarse en “el presente, el aquí y ahora”. Como indicó Angel Castrillo “cuando pase el tiempo lo que nos va a quedar es lo que hayamos sentido hoy”.

29250228_10213638604056756_8090181676430262272_n

Con estas reglas del juego como premisas de trabajo fueron surgiendo “uno a uno los conceptos clave el liderazgo proactivo”.

En primer lugar que la proactividad tiene que ver con “el aquí y ahora, la idea de presente”. Es necesario trabajar la consciencia y “el estar al 100% en lo que hacemos”, para ello existen herramientas como el Mindfullnes. Porque independientemente de las horas que se pase en la empresa, lo realmente importante es cuánto de ese tiempo las personas están realmente centradas.

Otro elemento fundamental es el poder sorprender, pero para ello es importante conocer el paradigma y los patrones que existen, indagar y preguntar al cliente. Porque el siguiente paso es “hacer lo imposible, es decir, innovar”.29243713_10213638602656721_5202031296192184320_n

Eso se logra “viendo lo invisible”, cambiando el cristal con el que miramos las cosas. Rompiendo el paradigma que antes habíamos conseguido conocer. “Otra de la claves es hacer y hacer, ahí está el verdadero aprendizaje, porque así conectamos con personas diferentes, discutimos al tener distintos puntos de vista, probamos cosas nuevas y aprendemos de los errores”.

Otro aspecto que surgió en este “entrenamiento” fue la importancia de focalizarse en el resultado, no en el acto de detentar la razón. “La cantidad de tiempo que perdemos queriendo tener razón, cuando lo importante es el resultado que obtenemos”.

Por eso la sesión concluyó con la necesidad de desarrollo personal a la vez que se ejerce el liderazgo, con la emoción de saber que se está mejorando el presente, que se marcan objetivos y se avanza hacia ellos y, sobre todo, de “ver en qué nos transformamos mientras lo conseguimos”.

 

Comments are closed.