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ANEL participa en el proyecto FORLAN del SNE para mejorar competencias básicas de personas adultas

14. enero 2021 | Por | Categoria: Destacados
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ANEL participa en el proyecto experimental FORLAN, liderado por el Departamento de Derechos Sociales a través del Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare (SNE-NL), que ha sido elegido por la Comisión Europea para diseñar nuevas estrategias de aprendizaje que mejoren las competencias básicas de personas adultas.

Esta capacitación, también en competencias digitales, les permitirá acceder a mejores empleos. Al respecto, las empresas ya están requiriendo trabajadores y trabajadoras que cuenten con unas competencias mínimas, especialmente digitales. En la presentación de la iniciativa, Ignacio Ugalde, presidente de ANEL, destacó “la oportunidad de participar en un proyecto innovador que se alinea totalmente con los valores de las cooperativas y sociedades laborales que representamos”.

Como apuntó Ugalde, “las empresas de Economía Social, cooperativas y sociedades laborales, estamos comprometidas en fomentar el empleo estable y de calidad, en contribuir a reducir la precariedad y esforzarnos por no dejar a nadie atrás”. Por eso, desde  ANEL, “queremos aportar al proyecto nuestra larga experiencia en la capacitación y apoyo al desarrollo profesional de personas, así como en la cooperación entre empresas e instituciones y en proyectos europeos”.

Uno de los aspectos claves de la labor de ANEL en el proyecto FORLAN es el fomento de la participación de personas trabajadoras de empresas de Economía Social del sector industrial y de servicios. “De esta forma nos planteamos un doble objetivo: por un lado que las personas con baja cualificación incrementen sus competencias y empleabilidad y, muy especialmente, que puedan desarrollarse profesionalmente en las propias cooperativas y sociedades laborales, lo que a su vez favorece el fortalecimiento del tejido empresarial navarro”.

“Por eso nuestro compromiso con el proyecto FORLAN es buscar la participación de cooperativas y sociedades laborales de las diferentes comarcas navarras, para contribuir a la cohesión territorial”.

En su intervención Ugalde incidió especialmente en que las empresas de Economía Social están presentes en toda la geografía navarra. “Generamos empleo estable e inclusivo y lo que es fundamental, no deslocalizamos. Nos quedamos y buscamos soluciones. Nuestra fortaleza y nuestra razón de ser son las personas, tanto en las épocas de bonanza como de crisis”, añadió.

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La puesta en marcha de este programa de activación para el empleo tiene un coste total de 659.205,6 euros, de los que la UE asume el 80% (527.364 euros) y el resto (131.841) el Gobierno de Navarra (20%), a través de varias direcciones generales (Protección Social, Observatorio de la Realidad Social, SNE-NL, Educación).

Además, son socios el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), la Asociación de Empresas de Economía Social (ANEL) y la Fundación Laboral de la Construcción (FLC).

España, incluida también Navarra, es uno de los países de la UE con un gran porcentaje de personas adultas con un nivel bajo en estas áreas básicas de conocimiento: en 2019, el 38,7% de la población española de entre 25 y 64 años tenía un nivel de estudios de primera etapa de educación secundaria o inferior. En Navarra, era del 29,2%.

“Aunque en Navarra ha descendido en torno a ocho puntos en la última década, seguimos teniendo un alto porcentaje de población trabajadora que tiene comprometido su acceso al empleo o, en el caso de estar en activo, su desarrollo profesional y su capacidad de adaptarse a un mundo profesional en continuo proceso de cambio, cuestión que también afecta a la competitividad de las empresas”, ha explicado la consejera Carmen Maeztu.

Por eso, el proyecto de innovación de aprendizaje FORLAN, financiado por el del Programa Europeo de Empleo e Innovación Social (EaSI) de la Comisión Europea, eje Progress, experimentará con nuevos contenidos y métodos formativos para reforzar las habilidades de lectoescritura, matemáticas y conocimientos de las herramientas digitales. El objetivo es involucrar a estas personas en su proceso formativo, empoderarlas para su acceso y permanencia en el mercado laboral.

En concreto, en el proyecto se actuará con un grupo de 200 personas adultas, escogidas con un trabajo de detección previa de sus perfiles, entre ellas un 55% de mujeres y un 20% de personas migrantes de fuera de la UE.

Con este grupo se testarán los nuevos métodos y los apoyos precisos para ajustarse a las necesidades de cada persona para facilitar su acceso a la formación y a la finalización de la misma de manera exitosa. Las entidades empresariales contribuirán a validar las propuestas.

Las personas de este grupo provendrán de dos ámbitos: por un lado, en los servicios públicos de empleo y de servicios sociales, se escogerán personas desempleadas de larga duración con baja cualificación en programas de ingresos mínimos, con itinerarios o acciones de inclusión o empleo activo; o personas con empleos temporales o precarios, que entran y salen del mercado laboral y que frecuentemente complementan sus salarios con el programa de renta mínima de Navarra.

Por otra parte, también actuará en el ámbito de las empresas de servicios, construcción e industriales (ANEL y FLC), para que personas trabajadoras con empleos temporales y precarios en estas empresas y el resto de la plantilla mejoren competencias digitales para contribuir a su propio desarrollo profesional y a la competitividad de la empresa.

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Los socios

La directora gerente del SNE-NL ha subrayado que el SNE-NL propuso ante la Comisión, con la asesoría de la consultora Fresno, un proyecto coordinado de políticas de empleo, educación, servicios sociales y empresas para atender a este perfil de personas de manera “holística”. “Dentro del concepto de formación a lo largo de la vida, la de las personas con baja cualificación supone un reto para las administraciones públicas, para las empresas y sobre todo para las propias personas, que suelen contar con baja motivación, poco tiempo y obligaciones familiares y sociales que dificultan su acceso a programas formativos y la finalización de los mismos”, ha explicado.

El proyecto, además del diseño de nuevos programas formativos, también analizará las casuísticas que dificultan el acceso a la formación y su finalización para proponer alternativas que ayuden a estas personas a la consecución de sus objetivos formativos, siempre vinculados a su mejora profesional.

Educación es responsable de la formación para adultos en el ámbito educativo y, recientemente, unidad responsable de la acreditación de competencias clave que dan acceso a la formación de certificado, competencia antes dependientes del SNE-NL. “Los poderes públicos siguen siendo indispensables para garantizar el derecho de todos los ciudadanos a la educación”, ha valorado el director general de Formación Profesional, Tomás Rodríguez.

Según ha explicado Emilio Lezana (FLC), la industria de la construcción se está tecnificando y precisa de empleo cada vez más estable, debido a nuevos paradigmas productivos: digitalización, industrialización, eficiencia energética, gestión colaborativa de proyectos de construcción, economía circular y optimización de los procesos de trabajo.

“Para garantizar un tránsito fluido y no disruptivo, las y los trabajadores con baja cualificación y las futuras incorporaciones para perfiles de nueva creación se deben adaptar y adquirir cuanto antes las adecuadas competencias básicas, y especialmente las digitales, ya que son el medio para adquirir los conocimientos necesarios en las nuevas disciplinas que les serán demandadas. Además, esta nueva Industria va a favorecer la inserción profesional de más mujeres en puestos de producción, por lo que capacitarlas en estas competencias básicas va a ser también una oportunidad de presente y de futuro para ellas”, ha dicho Lezana, quien ha valorado como “un acierto” que este proyecto se enriquezca con la participación del sector empresarial:  “Esperamos que de esta colaboración surja una propuesta formativa satisfactoria que a su vez sea difundida por las empresas”.

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Cooperativas y sociedades laborales de ANEL de los sectores industrial y de servicios también participarán en el proyecto, de diferentes comarcas navarras. Ignacio Ugalde, presidente,  ha enmarcado la participación de la Economía Social en el compromiso de esas sociedades laborales y cooperativas para reducir la precariedad, no dejar a nadie atrás y contribuir a la cohesión territorial. ANEL podrá al servicio de este proyecto de colaboración público-privada “su amplia experiencia tanto en capacitación y apoyo al desarrollo profesional de personas, como en cooperación entre empresas e instituciones y en proyectos europeos”.

En el ámbito de este proyecto y con la intención de poder extraer conocimiento del mismo y para su posible extrapolación a otras CCAA se está trabajando con el SEPE, dada la experiencia de este organismo en la formación y capacitación de personas trabajadoras, así como su papel en el diseño de la formación que se ejecuta en las diferentes comunidades basado en el catálogo de especialidades formativas que esta administración posee, y que recoge diferentes agrupaciones de competencias profesionales, contenidos y especificaciones técnicas para desarrollar diferentes cursos. Este catálogo es un instrumento que incluye la ordenación de toda la oferta de formación, formal y no formal, desarrollada en el marco del Sistema de Formación Profesional para el empleo en el ámbito laboral

Un proyecto transferible

El plan de trabajo se desarrollará durante 24 meses, entre septiembre de 2020 y agosto de 2022. El piloto se realizará con medios propios y con un refuerzo de dos contrataciones por parte del SNE-NL y Educación.

FORLAN persigue introducir mejoras en el sistema valoración inicial de las competencias. Primero analizará la situación de partida (cómo conocer qué nivel de competencias tiene una persona y qué sistemas de aprendizaje existen) y planteará otras nuevas, hasta el primer trimestre de 2021. Finalizado el diseño, el piloto se desarrollará hasta febrero de 2022. En marzo de 2022 se iniciará la evaluación del proyecto, así como el análisis para valorar su posible transferencia a otras comunidades autónomas en función de los resultados obtenidos.

A escala foral, FORLAN persigue mejorar la oferta formativa del SNE-NL en este sector de población activa; consolidar la cooperación entre todos los departamentos implicados, Educación y Derechos Sociales (que incluye Empleo) y que ya cuenta experiencias de éxito (ERSISI); y sentar las bases de un plan para mejorar las competencias básicas de las personas adultas. A nivel estatal, el plan se ajustaría a la evolución de las políticas de formación para el empleo y ofrecería un modelo a seguir.

Aunque la meta inmediata es el empleo y un mejor desempeño en el mismo, elevar las competencias beneficia personal y socialmente, mejora de la autoestima, aumenta la capacidad para la gestión de las responsabilidades cotidianas, la motivación para seguir aumentando el nivel educativo y una confianza en las instituciones educativas y de empleo.

Finalmente, las acciones del proyecto culminarán en la redacción de varios informes: de evaluación del propio proyecto, de transferibilidad a otras comunidades autónomas y de propuestas políticas para trazar un plan de mejora de las competencias básicas para personas adultas en Navarra.

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