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Éxito de los equipos: cuestión de roles y de actitud

30. marzo 2012 | Por | Categoria: Noticias
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Desde ANEL se está trabajando desde hace más de cuatro años con la metodología Belbin, con el objetivo obtener el mayor rendimiento posible de las personas en las organizaciones a las que apoya. María José Vivar nos ayuda a conocer a fondo cómo pueden ayudar los roles de equipo a las empresas de Economía Social.

La diferencia entre el éxito y el fracaso de los equipos no depende de factores como el intelecto sino del comportamiento. Esta es una de las premisas fundamentales que mejor definen el Método Belbin, una herramienta de trabajo, basada en los roles de equipo, que ANEL desarrolla desde hace más de cuatro años.

De hecho, la Asociación Navarra de Empresas Laborales fue la primera organización de la comunidad en contar con profesionales acreditados para aplicar esta metodología en las empresas con las que trabaja, en especial, y más aún en las tiempos que corren, para aquellas que necesitan adaptarse a los cambios y orientar a los grupos de trabajo hacia su estrategia.

Se trata de una herramienta aplicable a todo tipo de organizaciones y que puede suponer un excelente punto de partida para desarrollar el concepto de liderazgo compartido desde una perspectiva de Economía Social. Por ello, desde ANEL se ha intervenido ya y se continúa interviniendo en más de diez empresas a través de este sistema, sacando perfiles y analizando equipos. Asimismo, resulta muy útil para una mejor selección de personal así como para realizar promociones internas, evitar por tanto conflictos y aprender a delegar.

Según explica María José Vivar, del área de Liderazgo de ANEL y profesional acreditada en la metodología Belbin, en la actualidad se trabaja “como apoyo a la gestión y se utiliza para coaching y apoyos al liderazgo y gestión de personas”. Además, en este momento se está analizando la posibilidad de lanzar un curso de acreditación en Belbin para el próximo mes de junio.

En concreto, la metodología Belbin, que surgió en los años 70 a raíz de una investigación llevada a cabo por el DR. Meredith Belbin y su equipo, consiste en reconocer y obtener el mayor rendimiento posible de las diferentas individuales y subrayando la idea de que siempre hay sitio para todos en el equipo porque todas las contribuciones son positivas, solo hay que identificar el mejor rol de cada uno para obtener así el mayor rendimiento posible de nuestras fortalezas y gestionar nuestras debilidades de la mejor manera.

Además, se promueven los equipos basados en el conocimiento mutuo para reforzar la sinergía en el equipo. Así, los miembros del equipo tienen que tener claro qué es un equipo de trabajo y qué significa trabajar en equipo. Una de las premisas que se ha de dar en todo equipo de trabajo es la diversidad de contribuciones. Por tanto, los miembros del equipo tienen que aceptar la diversidad como un valor y aprender a reconocerla y gestionarla. Es en este momento cuando podemos introducir en el equipo la metodología Belbin de roles de equipo.

Es imposible que una persona posea un único rol, pero hay algunos para los que se adapta mejor y otros que pueden ser desarrollados en beneficio del conjunto. Y otros que no merece la pena desarrollar por el esfuerzo y sacrificio que conlleva. El objetivo es que todas las personas de la organización se conviertan en gestores eficaces, también las que no son expertas en la materia o no tienen los conocimientos suficientes.

Todos deberíamos ser capaces de reconocer cuáles son nuestros roles de equipo. Además, podemos obtener mayor conocimiento personal con la opinión procedente de nuestros compañeros de trabajo. Necesitamos que los demás nos hagan una evaluación de la realidad que sea democrática y que no dañe el ego. Por eso se trata de una potente herramienta para desarrollar el feedback en las organizaciones.

En este sentido, existen algunas claves que hacen que el trabajo en equipo funcione. Entre otras el desarrollo de habilidades como el autoconocimiento y el conocimiento mutuo. También los directivos necesitan adquirir nuevas habilidades para lograr que los equipos funcionen. En primer lugar el líder de equipo deberá limitar deliberadamente su rol y declinar gobernar por sí solo. Este líder reconoce el talento en el equipo y delega el trabajo en consecuencia, entendiendo el trabajo como tareas y responsabilidades.

En concreto, el método Belbin detalla nueve roles para que un equipo esté completo:

Los Cerebros son personas altamente creativas y buenas resolviendo problemas de manera poco convencional. El Monitor Evaluador aporta un punto de vista lógico y realiza juicios imparciales. Los Coordinadores centran al equipo en los objetivos, les hacen participar y delegan el trabajo de manera apropiada.

Los Investigadores de Recursos aportaban su conocimiento sobre la competencia y aseguraban que la idea llegue al mundo exterior. Los Implementadores planifican una estrategia práctica y la llevan a cabo de la manera más eficiente. Los Finalizadores dan el toque de calidad, pulen y detectan errores. Los Cohesionadores ayudan al equipo a unirse y funcionar mejor. Las personas más retadoras, conocidas como Impulsores aportan la energía necesaria. El Especialista conoce profundamente el tema a tratar.

ANEL ya desarrolló en 2008 esta metodología en la propia organización. Así, se puedo comprobar de primera mano cómo las personas pueden evolucionar para conseguir un perfil más idóneo a medio y largo plazo, trabajando sobre objetivos y prioridades de las organizaciones. Una de las principales conclusiones es que todos tenemos roles preferidos y varios secundarios.

Innovar en tiempos de crisis

Para muchos, en esto tiempos de crisis, puede resultar un riesgo introducir prácticas innovadoras como la metodología Belbin. Sin embargo, éste es un sistema de fácil aplicación y bien aceptado por los miembros de las organizaciones, ya que es siempre positiva.

Se trata de descubrir la mejor contribución de cada persona con el fin de incrementar su eficacia y satisfacción con el trabajo; también se mejoran las relaciones interpersonales partiendo de la base de que la diversidad es positiva y que en lugar de generar conflicto a partir de ella, podemos complementarnos y crear sinergias. Finalmente, podemos conseguir que nuestros equipos de trabajo sean más eficaces y productivos aprovechando el talento de cada uno de sus miembros y por tanto obteniendo mayores grados de implicación y motivación de cada uno de ellos.

Todo ello sin cambios drásticos, simplemente introduciendo un lenguaje neutral y común para hablar de comportamientos y contribuciones, el lenguaje de los roles de equipo Belbin.

 

 

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