Iter45, diez años, una fiesta y mirada atrás

23. diciembre 2014 | Por | Categoria: Noticias
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El pasado viernes 12 de diciembre el centro de estudios Iter45 (Lasale Servicios Educativos Integrados S.L.L) celebró con una fiesta su décimo aniversario. Alumnos, exalumnos, profesores, colaboradores y, por supuesto, las socias Susan Lemperger y Graciela Galán, festejaron los diez primeros años de su empresa con un evento en el que hubo discursos, concierto de guitarras, cuadros, graffitis, canapés y buen ambiente. La suya es, según relatan, una historia intensa que, a partir de 2009, la crisis les forzó a reinventarse y a buscar nuevas ideas para ofrecer servicios novedosos a sus clientes. No ha sido fácil pero la empresa sigue su camino: aquí nos explican cómo lo han logrado.

Iter45 organiza actividades formativas para personas de todas las edades, desde la infancia hasta la edad adulta: clases de apoyo al estudio, idiomas, cursos de acceso a Grado Medio, Grado Superior y Universidad, preparación de oposiciones, música, pintura, campamentos urbanos y otros tipos de talleres educativos… La gama de servicios que ofrece la academia es grande, lo que le ha convertido en un centro “único y de referencia en Navarra” ya que abarca muchas áreas diferentes. En sus comienzos no fue así ya que se centraron en las oposiciones, el apoyo al estudio y las extraescolares, pero conforme han ido pasando los años la falta de oferta de empleo público y la caída general de la actividad ha provocado que este centro de estudios se adaptara, innovara y ampliara su cartera de servicios.

Tras pasar por estas “complicadas circunstancias y superar un bache que ha durado varios años”, Iter45 ha querido celebrar sus diez años de andadura y por eso, el pasado viernes 12 de diciembre, organizó su fiesta de aniversario, “una excusa para echar la vista atrás y recordar cómo eran las cosas cuando fundamos la academia, para retomar el contacto con los antiguos socios y profesores y así darnos cuenta del camino que hemos recorrido”.

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 Las claves

Lemperger y Galán reconocen que la “coyuntura actual de su sector no es buena” y que no hay una fórmula mágica que les permita mantenerse dentro del mercado. “Sin sentido común y sacrificio no hubiéramos llegado a celebrar el décimo aniversario, pero hay otros factores como la mejora en la gestión, cuidar mucho al personal, no disminuir la calidad de los servicios o ser capaz de negociar con clientes, colaboradores y proveedores, que nos han ayudado a superar muchas dificultades”. Así mismo, innovar y poner en marcha nuevos proyectos y servicios junto a otras empresas y profesionales es lo que les ha permitido crecer.

Las socias destacan tres pilares fundamentales en su empresa. En primer lugar, y como empresa de economía social que son, la importancia de que los trabajadores formen parte del proyecto, ya que esto provoca que haya mayor implicación y mejora la comunicación y el ambiente de trabajo. “Iter45 está formado por un excelente equipo humano cuyos componentes llevan muchos años trabajando juntos: las trabajadoras en plantilla Anabel Jiménez, Itziar Urrutia, Edurne Urdangarín y la mayoría de los profesores con los que contamos -que dependiendo de las necesidades oscilan entre los 8 y los 30- se conocen muy bien y por ello tenemos buen ambiente, bienestar emocional en la empresa. Es muy positivo y se refleja en nuestros servicios y en la atención que damos al cliente”, confiesan las directivas.

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La gerencia se esfuerza por conseguir que “cada profesor encuentre su sitio en la academia y que esta sea un lugar abierto donde sus opiniones sean bien recibidas y valoradas. Así logramos que estén satisfechos y conseguimos nuevas ideas, grandes y pequeñas, que nos ayudan a mejorar. Es una cuestión de gestionar con inteligencia emocional”. Llegar a conseguir esto “ha costado muchos años, pero ahora ya no le tenemos miedo al cambio: si alguien necesita moverse de sitio dentro de la empresa o desea introducir algún cambio en determinados aspectos del trabajo no pasa nada, se escucha, se valora y, si el cambio es a mejor, se acepta y se reorganizan las cosas”, aseguran. Además, consideran que la formación del personal es imprescindible para garantizar la calidad del servicio y abogan por “que cada profesor sea un buen profesional de aquello que hace, apostamos por la formación continua”.

Lejos de competir con otras empresas o instituciones del ámbito educativo, Iter45 apuesta por la colaboración. “Estos años hemos colaborado con otras empresas para así poder crecer y reducir la competencia. Somos muy flexibles y muchas veces nos apoyamos en colaboraciones con terceros para lanzar nuevos servicios y ver si tienen buena acogida”. Y citan como ejemplo que este último año trabajado con Casa Gurbindo, el Albergue de Beire, FEINAD, la London School of Language and Music of Pamplona, la Universidad de Gales o la propia UNAV, entre otros.

ANEL, ayer y hoy

La relación de las socias con ANEL se remonta a muchos años atrás ya que Susan y Graciela habían conocido la Asociación a través de diferentes cursos, antes de crear la empresa junto al resto de socios fundadores. “Quedamos encantadas con la experiencia y profesionalidad de los ponentes, con el trato. Así, cuando pusimos en marcha Iter45 acudimos a ANEL directamente. Nos acompañaron durante todo el proceso de constitución de la empresa pero la relación no terminó ahí porque mantenemos el contacto y están pendientes de nosotros, hacen seguimiento de la gestión”. Narran que hace tres o cuatro años “cuando estábamos a punto de tocar fondo, ANEL se interesó por nuestra situación y nos ofrecieron diferentes soluciones. Te abren los ojos y te dan tranquilidad y seguridad, lo cual, en momentos difíciles, es importantísimo”, concluyen.

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