Lakber: el fruto tecnológico de la cooperación de dos cooperativas

3. junio 2010 | Por | Categoria: Noticias
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lakber sakana

“Hablar claro y el mismo idioma desde el principio”, esta es una de las claves del proceso de cooperación emprendido por Sakana, S. Coop. y Soraluce S.Coop. que les llevó a la creación de una empresa puntera: Lakber para el mecanizado de piezas del sector eólico.

Tras realizar una “reflexión estratégica” en la cooperativa Sakana llegaron a la conclusión de que “las situaciones donde el proveedor está cómodo pero el cliente no, suelen de durar poco”, explica su gerente, Aurelio Elizalde. En su caso ellos formaban parte de un proceso como empresa de fundición que se completaba con el mecanizado y pintado de las piezas realizado por otras empresas. “Se buscaba transmitir que se simplificaba esta cadena”, además de reducir costes de transporte. Pero sobre todo poder ofrecer “más valor añadido a la pieza” y garantizar el aseguramiento de calidad.

Por eso se plantearon la cooperación. “Siempre pensamos en buscar socios complementarios” pero surgió la duda de cómo lograr el entendimiento y cómo encontrar candidatos con recursos suficientes. Tras descartar a varias empresas contactaron con Soraluce. “Que tenía la gran ventaja de ser cooperativa como nosotros, hablar el mismo idioma y compartir la mayor parte de nuestros valores”.

Sakana planteó a Soraluce, una cooperativa de mayor tamaño dedicada a la fabricación de maquinaria para mecanizado, que se trataba de una oportunidad de negocio para ambas, ya que a la segunda le permitía participar en una plataforma de conocimiento sobre el sector eólico, “en auge en ese momento”.

Aunque “teníamos claro que podíamos complementarnos” las conversaciones se prolongaron más de tres meses “hasta armonizar y poderlo poner por escrito”. Para Aurelio Elizalde es fundamental lograr un acuerdo marco detallado para evitar conflictos posteriores.

“No conozco ningún proyecto de colaboración que funcione donde no se ponga dinero y se le de una forma jurídica”, añade. En este caso crearon una S.L. como socios al 50%”. Pero también considera que la sociedad que surge “tiene que tener independencia”. Otro aspecto que ha ayudado mucho es que ambas partes, asegura, “pensamos en los intereses del otro”.

De este compromiso nacía en 2007, Lakber, S.L. con una inversión 1,5 millones de euros y la tecnología más puntera. Su actividad comenzó en octubre de 2008 con el objetivo es mecanizar el 100% de las piezas eólicas que Sakana funde. “Ahora el handicap es que la situación de mercado no permite saturar la capacidad productiva”, explica.

El último gran proyecto es el bloque motor -Sakana es la única empresa a nivel nacional que lo está fundiendo- y que para Lakber adentrarse “en un mecanizado muy scomplejo”.

Por su parte Alejandro Martínez, gerente de Lakber, considera que “ha habido una transparencia total y confianza en el proyecto. Todo lo que hemos necesitado de ambas empresas se ha tenido”. A lo que añade que “ahora el único problema es la situación económica” pero se trata de un proyecto estratégico y de futuro que crea sinergias entre ambos socios.

Sakana asume el riesgo porque desea ofrecer el producto final a sus clientes, de hecho también llegó a un acuerdo de colaboración con otra empresa para la pintura, mientras que Soraluce asume un reto que le permite “comprobar en Lakber el uso y desarrollo de sus máquinas e incrementar sus conocimientos, a la vez que le sirve de escaparate para otros clientes”.

 

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