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Personas y diálogo con los clientes, los dos pilares de la microcooperativa C de Comunicación

6. octubre 2016 | Por | Categoria: Creación de Empresas
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Las personas son el elemento fundamental de C de Comunicación, tanto las que la conforman como las que lo hacen posible, los clientes. Esta microcooperativa asociada a ANEL y dedicada al sector de la comunicación es un proyecto muy rico gracias a los diferentes perfiles profesionales que lo forman, polivalentes y con mucha experiencia a sus espaldas. A esto hay que añadirle la gran implicación que han adquirido con su trabajo al dar el paso de conformarse en microcooperativa.

Este es un proyecto que supone, para las personas que lo han impulsado, “una gran apuesta laboral y vital, personal y colectiva, con la fuerte implicación que supone la responsabilidad que se asume”. Lo hacen gustosos, porque, al final, les encanta su trabajo y su aspiración es “vivir dignamente haciendo esto. Creemos que todo eso lo trasladamos a la relación con nuestros clientes y a la forma en que afrontamos, solucionamos y desarrollamos sus propuestas”, opinan.

Diálogo y saber escuchar al cliente

Así pues, la riqueza reside en la variedad y en la convivencia de muchos saberes. Y prueba de ello es que el equipo de esta microcooperativa es muy diverso, con muchos conocimientos, experiencias, formación y bagajes distintos, lo cual le permite abordar los proyectos desde diferentes ópticas, pero de una forma global. Además, “aunque parezca un tópico, nos gusta escuchar y la relación con los clientes. Al final, el trabajo creativo es un diálogo con ellos y pensamos que nuestra consultoría, por las personas que la componemos, está en disposición de entablarlo de una manera muy sencilla, abierta, imaginativa e incluso podríamos decir que amable. También decimos las cosas que no acabamos de ver claras y en las que los clientes se enrocan. Muchas veces, esto no va de crear una burbuja de jabón multicolor, sino de tejer una cesta de mimbre”, apuntan.

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Los seis socios y socias que forman este equipo multidisciplinar se dedican a ofrecer todo tipo de servicios de publicidad, diseño y comunicación. Desde consultoría y desarrollo de planes estratégicos a diseño gráfico, desarrollo web, organización de eventos, branding, gestión de redes sociales, gabinete de prensa, marketing online, rotulación, merchandising, etc. En resumen, ayudan a empresas, instituciones y asociaciones a contar sus valores, servicios y productos de múltiples maneras posibles.

Estos emprendedores son David Domínguez Pascual, (creatividad, diseño gráfico y desarrollo web), Asier Escobosa Jiménez (administración y gestión), Joseba Beramendi Nazabal (diseño gráfico e ilustración), Mauge Soberanas Carmona (dirección de arte, proyectos web y Social Media), Jaione Mariñelarena Farea (diseño gráfico) y Jara Calvo Rodríguez (gestión, comunicación y proyectos).

Seis personas que decidieron sumarse a la familia de la economía social y emprender este camino juntas. Cinco de los socios-trabajadores de la actual microcooperativa eran empleados de una empresa de diseño que cesó su actividad a principios de 2016. “No contemplábamos de ninguna manera la posibilidad de pasar al desempleo sin hacer alguna apuesta antes. Nos arriesgamos y creamos un nuevo proyecto al que se sumó una sexta socia. Pensamos, además, que era el momento ideal para inventarnos, no solo como empresa, sino también como un equipo unido por un reto colectivo” narran.

Llevan apenas llevan seis meses trabajando en su actividad, ya que se constituyeron el pasado mes de abril. Desde que surgió la idea de poner en marcha este proyecto contaron con el apoyo y el acompañamiento de los técnicos de la Asociación de Empresas de Economía Social. “Desde ANEL se nos informó sobre la opción de configurarnos como microcooperativa, una figura que permite agilizar los trámites. Esto nos permitió reducir el tiempo desde que tomamos la decisión hasta que firmamos en el notario”, subrayan.

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Tenían experiencias anteriores con algunas cooperativas que están integradas en ANEL que, de hecho, “hemos retomado en esta nueva etapa”. Por eso, ya tenían alguna referencia sobre la labor que se realiza en ANEL, por lo que en el momento en que decidieron que la figura de la microcooperativa era la que “mejor encajaba para nuestro proyecto, nos dirigimos allí, donde encontramos una atención y acompañamiento excelente”.

De la mano de ANEL hicieron el estudio de viabilidad, las gestiones de constitución y las solicitudes de las diferentes ayudas de las que puedes disponer cuando creas una empresa. “En estos momentos, estamos en la etapa en la que se nos designará un tutor o tutora con la que trabajaremos. Realmente, estamos dando nuestros primeros pasos como microcooperativa socia de ANEL. También vamos a empezar a formarnos en los diferentes aspectos que abarca una empresa de economía social”, detallan.

ANEL, una filosofía común

“Más que como prestador de servicios, consideramos a ANEL el espacio en el que vamos a poder desarrollar no solo nuestra idea de empresa, sino una filosofía común a la hora de hacer las cosas. Queremos colaborar con otras cooperativas y sociedades laborales con las que compartamos esta forma particular de concebir los proyectos y el desarrollo empresarial y ANEL es el lugar donde vamos a encontrarnos. Queremos aprender a ser mejores bajo esas premisas, y, como cooperativa social, es aquí donde tenemos la oportunidad de hacerlo”, opinan.

Formar parte del proyecto de la Economía Social

Desde el principio que querían un proyecto horizontal, “en el que se pusiese en valor de la misma manera el trabajo, la opinión y el poder de decisión de cada una de las personas que lo formamos. Para nosotros era un requisito imprescindible. Todos asumimos la responsabilidad sobre el trabajo y los servicios que presta el conjunto. Tocamos la misma partitura, por así decidirlo y nos corresponde por igual no desafinar”, recalcan.

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“Todas las personas que formamos C de Comunicación queremos trabajar en un proyecto viable y en un entorno que nos permita desarrollar nuestras capacidades. Es una aspiración que compartimos probablemente con la mayor parte de la gente. Sin embargo, también queremos vivir una vida digna, y eso implica participar en el común que lo posibilita, de una u otra manera. Ser parte de un proyecto de economía social es sostener un modelo de desarrollo que potencia la solidaridad entre actores económicos, que fortalece los tejidos productivos y que revierte en ellos para crear empleo y riqueza en el lugar en el que vivimos y trabajamos. Nos gusta la idea de formar parte de eso”, cuentan.

Por otro lado, afirman: “creemos que afrontar en colectivo estos agitados tiempos de crisis e incertidumbre e implicarse de la forma que exige un proyecto como este permite también ser más fuertes para navegar por ellos. Estamos en un territorio con un rico tejido asociativo en todos los ámbitos, que ha demostrado el potencial de plantear los proyectos de esta forma colectiva. Y los laborales no tienen por qué ser una excepción”.

De cara al futuro, prefieren no anticipar ideas y se centran en trabajar el presente siempre con el cliente como pilar fundamental al que cuidar ahora y en un futuro. “Queremos potenciar especialmente la atención a nuestros clientes, así que estamos pensando en qué recursos nos van a permitir hacerlo. Además, pensamos que estamos en un momento lleno de promesas, como todos los comienzos. Nos encontramos en la casilla de salida y queremos llegar lejos. Estamos trabajando en nuestra nueva web, planteando nuevos servicios de comunicación y diseño, formándonos e implantando herramientas técnicas mejores, con propuestas más globales y ambiciosas”, concluyen.

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