¿Se puede ser buena persona y ganar dinero?

24. abril 2013 | Por | Categoria: Noticias
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“Es imposible entender algo cuando hay dinero de por medio”. La frase la dijo recientemente el actor Matt Damon en Berlín, durante el estreno de ‘Tierra Prometida’, una atrevida película sobre el mundo empresarial y su falta de escrúpulos. El filme fue ayer el punto de partida de una nueva sesión de Cine Fórum Empresarial Escuela de Gerentes, al que le siguió un interesante debate sobre la presencia de los valores en las empresas. El éxito, la crisis económica o la importancia de la cooperación fueron algunos de los temas escuchados en el acto, coorganizado por Escuela de Gerentes y APD, y patrocinado por La Caixa y ANEL.

“Me hace ilusión llenar una sala de cine para hablar de algo intangible, los valores. ¿Os habéis preguntado alguna vez cuáles son los de vuestra empresa? ¿Qué es ‘una persona de principios’? De eso vamos a hablar hoy”. Con estas palabras, Antonio Martínez de Bujanda, Coordinador General de ANEL, daba la bienvenida en los Saide Carlos III al cerca del centenar de personas presentes en la iniciativa.

Pocos segundos después, un ya maduro Matt Damon llenaba la pantalla metido en la piel de un complejo personaje. Steve Buttler es un vendedor de gas natural que llega a un pueblo de Pensilvania para convencer a sus habitantes de que extraer gas de sus tierras los hará ricos.

“Yo no les vendo gas natural, les vendo algo para recuperar sus fantasías”, se justificaba Buttler-Damon en los primeros cinco minutos de película. Buttler cree a ciegas en su trabajo, pero la duda aparece cuando se enfrenta a sus posibles clientes, granjeros con miedo a perder sus tierras y su identidad. “Los americanos dan una enorme importancia a la tierra. Un acre es sagrado”, comentó Jesús Artigas, crítico de cine. “Es una película muy personal. Él es un actor ecologista, fundador de la ONG Water.org y sin embargo esta película está coproducida por una empresa de Abu Dhabi, en el fondo magnates del petróleo. Las paradojas trascienden la pantalla”, desveló.

Ese delicado equilibrio entre la ética y el beneficio empresarial fue núcleo de un debate activo y dado a la reflexión. “Debes conocer desde el principio dónde estás”. “El objetivo es llegar, pero muchos no se fijan en el cómo”. “Es fácil cruzar la línea y entrar en el laberinto, por eso es importante analizar las decisiones”. “Ahora hay millones de parados, cuando hace diez años se nos llenaba la boca diciendo ‘somos grandes’, ‘somos Europa”. Frases como éstas se escucharon ayer en la sala, mientras en el aire flotaba una palabra tan necesaria en la vida como en la empresa: coherencia.

“Es vital. Me llama la atención cuando se abren procesos de selección de personal. Siempre se requieren experiencia y títulos, pero nunca valores”, reflexionó Martínez de Bujanda. Para el representante de ANEL, Steve Buttler “es muy bueno vendiendo, pero en el fondo no sabe qué vende”. Esa crisis del personaje es la consecuencia final de un trabajo mal enfocado, llevado a cabo por una multinacional sin escrúpulos.

Sí, ayer se habló de valores, pero algo inevitable le seguía en la sombra: dinero. “En tiempos de crisis se hace más importante el corto plazo. Importa más el dinero que los valores. Ojalá no mereciera la pena. Deberíamos pensar más allá”, se opinó en la sala.

Y es que la forma de unificar el trabajo con la personalidad de cada uno a veces es un encaje de bolillos. Puedes pensar como Sue Thomason (Frances McDormand), personaje secundario de la película, “solo es un trabajo”, o puedes ir más allá.

Al final, un Steve Buttler con botas heredadas se miraba en el espejo del baño de un motel, dubitativo, perdido en una eterna disyuntiva: ¿Tener más o ser mejor? Quizá ser una ‘persona de principios’, como apelaba ayer Martínez de Bujanda, sea eso. Poder reconocerse en un espejo.

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